La diabetes es una enfermedad crónica que se caracteriza por niveles elevados de glucosa (azúcar) en sangre debido a defectos en la producción o acción de la insulina. Esta hormona, producida por el páncreas, es fundamental para regular el paso de la glucosa desde la sangre hacia las células, donde se utiliza como fuente de energía. Los niveles normales de glucosa en sangre en ayunas oscilan entre 70-100 mg/dl, considerándose diabetes cuando superan los 126 mg/dl en dos mediciones consecutivas.
La diabetes tipo 1 es una enfermedad autoinmune en la que el sistema inmunitario destruye las células beta del páncreas que producen insulina. Generalmente se manifiesta en la infancia o adolescencia, aunque puede aparecer a cualquier edad. Los síntomas principales incluyen:
La diabetes tipo 2 representa el 90% de todos los casos de diabetes y se desarrolla cuando el cuerpo no utiliza eficazmente la insulina o no produce suficiente cantidad. Los principales factores de riesgo incluyen obesidad, sedentarismo, antecedentes familiares y edad superior a 45 años. A diferencia del tipo 1, se desarrolla gradualmente y puede pasar desapercibida durante años.
La diabetes gestacional aparece durante el embarazo en mujeres sin diabetes previa, generalmente entre las semanas 24-28 de gestación. Aunque suele desaparecer tras el parto, aumenta el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 posteriormente. Requiere seguimiento médico especializado para prevenir complicaciones como macrosomía fetal, parto prematuro o preeclampsia, garantizando la salud tanto de la madre como del bebé.
La metformina es el medicamento de primera línea para el tratamiento de la diabetes tipo 2 en España. Su mecanismo de acción se basa en la reducción de la producción de glucosa hepática y el aumento de la sensibilidad a la insulina en los tejidos periféricos. En las farmacias españolas encontramos diversas marcas comerciales como Dianben, Metformina Sandoz y Glucophage. La dosis inicial recomendada es de 500-850 mg dos veces al día con las comidas, pudiendo aumentarse gradualmente hasta un máximo de 2.550 mg diarios. Los efectos secundarios más frecuentes incluyen molestias gastrointestinales como náuseas, diarrea y dolor abdominal.
Las sulfonilureas estimulan la secreción de insulina por parte de las células beta del páncreas. En España, las más utilizadas son la glimepirida (disponible como Amaryl y Roname) y la gliclazida (comercializada como Diamicron y Unidiamicron). Están indicadas en pacientes con diabetes tipo 2 cuando la metformina no es suficiente o está contraindicada. Sin embargo, presentan contraindicaciones importantes en casos de insuficiencia renal o hepática grave, embarazo y lactancia.
Los inhibidores de la dipeptidil peptidasa-4 representan una opción terapéutica moderna. La sitagliptina (Januvia, Xelevia) y la vildagliptina (Galvus) ofrecen ventajas significativas como bajo riesgo de hipoglucemia y neutralidad en el peso corporal. Estos medicamentos prolongan la acción de las incretinas, mejorando el control glucémico de manera fisiológica.
La empagliflozina (Jardiance) y la dapagliflozina (Forxiga) bloquean la reabsorción de glucosa en el riñón. Además del control glucémico, proporcionan beneficios cardiovasculares adicionales, siendo especialmente útiles en pacientes diabéticos con riesgo cardiovascular elevado o insuficiencia cardíaca.
En España disponemos de diferentes tipos de insulina según su duración de acción. Las insulinas rápidas como Humalog, NovoRapid y Apidra actúan en 15-30 minutos y son ideales para controlar las subidas de glucosa postprandiales. Las insulinas intermedias incluyen Humulin NPH e Insulatard, con duración de 12-18 horas. Para el control basal prolongado, contamos con insulinas lentas como Lantus, Levemir y Tresiba, que proporcionan cobertura de 24 horas o más.
Los sistemas de administración han evolucionado considerablemente para mejorar la comodidad del paciente:
La correcta técnica de inyección es fundamental para optimizar la absorción. Las zonas recomendadas incluyen abdomen, muslos, brazos y glúteos. Es esencial rotar los sitios de inyección para prevenir lipodistrofias. La insulina debe conservarse en refrigerador entre 2-8°C, aunque los viales en uso pueden mantenerse a temperatura ambiente durante 28 días.
El control regular de la glucosa en sangre es fundamental para el manejo efectivo de la diabetes. En España, disponemos de las principales marcas de glucómetros reconocidas internacionalmente como Accu-Chek, OneTouch y FreeStyle, todas ellas garantizando precisión y facilidad de uso. La frecuencia de medición recomendada varía según el tipo de diabetes y tratamiento: para diabetes tipo 1, se recomienda medir entre 4-6 veces al día, mientras que para diabetes tipo 2 tratada con insulina, 2-4 mediciones diarias suelen ser suficientes.
La interpretación correcta de los resultados es crucial. Los valores objetivo en ayunas deben situarse entre 80-130 mg/dl, y dos horas después de las comidas, por debajo de 180 mg/dl. Es importante registrar estos valores para identificar patrones y ajustar el tratamiento según las indicaciones médicas.
Los sistemas de monitorización continua como FreeStyle Libre y Dexcom G6 han revolucionado el control diabético. Estos dispositivos proporcionan lecturas de glucosa cada minuto, permitiendo visualizar tendencias y alertas de hipoglucemia e hiperglucemia. Las ventajas del control continuo incluyen la reducción de pinchazos diarios, mejor control nocturno y la posibilidad de detectar variaciones glucémicas que podrían pasar desapercibidas con mediciones puntuales.
El control trimestral de la hemoglobina glicosilada es esencial, ya que refleja el promedio de glucosa en sangre de los últimos 2-3 meses. Los objetivos terapéuticos generales establecen una HbA1c inferior al 7%, aunque pueden individualizarse según la edad y comorbilidades del paciente.
Diversos suplementos pueden complementar el tratamiento diabético bajo supervisión médica. El cromo ayuda a mejorar la sensibilidad a la insulina, mientras que el magnesio participa en el metabolismo de la glucosa. El ácido alfa-lipoico actúa como antioxidante y puede mejorar la neuropatía diabética. Los suplementos de Omega-3 específicos para diabéticos contribuyen a la salud cardiovascular y pueden ayudar a reducir la inflamación.
El cuidado podal es fundamental en diabetes debido al riesgo de complicaciones. Las cremas específicas mantienen la hidratación sin causar maceración entre los dedos, mientras que los calcetines especializados, sin costuras y con fibras que regulan la humedad, previenen rozaduras y úlceras.
Los edulcorantes permitidos como stevia, eritritol y sucralosa ofrecen alternativas seguras al azúcar. Los productos sin azúcar deben consumirse con moderación, verificando siempre el contenido total de carbohidratos en el etiquetado nutricional.
Una alimentación basada en el conocimiento del índice glucémico permite seleccionar alimentos que eleven gradualmente la glucosa sanguínea. La distribución ideal incluye 3 comidas principales y 2-3 colaciones, manteniendo horarios regulares. El control de porciones utilizando el método del plato (1/2 verduras, 1/4 proteínas, 1/4 carbohidratos complejos) facilita el manejo nutricional diario.
La actividad física regular mejora significativamente el control glucémico al aumentar la sensibilidad a la insulina. Se recomiendan 150 minutos semanales de ejercicio aeróbico moderado, complementados con ejercicios de resistencia dos veces por semana. Es fundamental monitorizar la glucosa antes, durante y después del ejercicio, llevando siempre carbohidratos de absorción rápida para prevenir hipoglucemias.
El manejo integral de la diabetes requiere controlar la presión arterial (objetivo <130/80 mmHg), mantener el colesterol LDL por debajo de 100 mg/dl, y lograr un peso corporal saludable. Estos objetivos, junto con el abandono del tabaco, reducen significativamente el riesgo de complicaciones cardiovasculares y microvasculares asociadas a la diabetes.