El mareo por movimiento, también conocido como mareo cinético o cinetosis, es una condición temporal que surge cuando el cerebro recibe señales contradictorias de los órganos del equilibrio ubicados en el oído interno, los ojos y los receptores sensoriales del cuerpo. Esta confusión sensorial provoca síntomas característicos como náuseas, vómitos, sudoración, palidez, fatiga y una sensación general de malestar.
La principal causa del mareo por movimiento es el conflicto entre lo que perciben nuestros ojos y lo que detecta el sistema vestibular del oído interno durante el desplazamiento. Este desequilibrio sensorial activa el centro del vómito en el cerebro, desencadenando los síntomas molestos.
Algunos factores pueden incrementar la predisposición al mareo por movimiento, incluyendo la edad (más común entre los 2 y 12 años), el género femenino, antecedentes familiares, migrañas, ansiedad y ciertos medicamentos. Es importante distinguir el mareo por movimiento del vértigo, ya que este último es una sensación de giro o rotación que persiste incluso en reposo.
En las farmacias españolas existe una amplia gama de medicamentos de venta libre específicamente formulados para prevenir y tratar el mareo por movimiento. Estos fármacos actúan sobre diferentes receptores del sistema nervioso para reducir las señales que provocan náuseas y vómitos durante el viaje.
El dimenhidrinato es el principio activo más utilizado en España para el mareo por movimiento, disponible en marcas como Biodramina y Cinfamar. Se presenta en comprimidos, comprimidos masticables con sabor, chicles y solución oral. Su efectividad comienza aproximadamente 30-60 minutos después de la administración y dura entre 4-6 horas.
Los medicamentos antimareo se comercializan en múltiples formas farmacéuticas: comprimidos convencionales y masticables, chicles medicamentosos ideales para niños, parches transdérmicos para liberación sostenida y soluciones orales. La elección del formato depende de la edad del paciente, la duración del viaje y las preferencias personales.
Cuando los remedios de venta libre no proporcionan alivio suficiente, existen varios tratamientos con prescripción médica altamente efectivos para combatir el mareo por movimiento severo.
El ondansetrón es uno de los medicamentos más efectivos para prevenir náuseas y vómitos asociados al mareo por movimiento. Actúa bloqueando los receptores de serotonina en el sistema nervioso central. Se administra generalmente 30 minutos antes del viaje y puede repetirse según indicación médica.
Para casos severos donde no es posible la administración oral, la prometazina inyectable ofrece un alivio rápido y duradero. Es especialmente útil cuando ya se han iniciado los vómitos.
La betahistina se prescribe principalmente cuando el mareo por movimiento está asociado con trastornos del oído interno o vértigo recurrente.
Es necesario buscar atención médica si los síntomas persisten más de 24 horas después del viaje, si aparecen síntomas neurológicos adicionales, o si los remedios habituales dejan de ser efectivos.
Los tratamientos naturales pueden ser una opción segura y efectiva para muchas personas que prefieren evitar medicamentos o complementar el tratamiento convencional.
El jengibre ha demostrado ser altamente efectivo en múltiples estudios clínicos. Se recomienda tomar 1-1.5 gramos de jengibre seco o 250mg de extracto estandarizado 30 minutos antes del viaje. Su efectividad es comparable a algunos medicamentos tradicionales.
La estimulación del punto P6 (Nei Guan) en la muñeca ha mostrado resultados prometedores. Las pulseras de acupresión que presionan este punto pueden usarse durante todo el viaje como medida preventiva.
Los remedios homeopáticos como Cocculus indicus y Petroleum han mostrado beneficios en algunos usuarios. Los suplementos de vitamina B6 (50-100mg) pueden reducir las náuseas, especialmente en mujeres embarazadas que experimentan mareo por movimiento.
El posicionamiento adecuado durante el viaje es fundamental para prevenir el mareo por movimiento. Se recomienda mantener la vista fija en el horizonte o en objetos distantes, evitando leer o mirar dispositivos móviles. La alimentación previa al viaje debe ser ligera, evitando comidas copiosas, grasas o lácteos que puedan empeorar las náuseas. Es aconsejable comer algo ligero 2-3 horas antes del viaje.
Las técnicas de respiración profunda y la distracción con música suave pueden ayudar significativamente. Para la medicación preventiva, es crucial tomarla 30-60 minutos antes del viaje según las indicaciones del prospecto. La dosificación debe ajustarse al peso y edad del paciente, siendo especialmente importante en niños y embarazadas, donde se requiere consulta médica previa.
Los efectos secundarios más comunes incluyen somnolencia, sequedad bucal y visión borrosa. En niños menores de 2 años y embarazadas, siempre consulte con un profesional sanitario antes de administrar cualquier medicamento para el mareo.
En viajes en coche, procure sentarse en el asiento delantero con buena ventilación y evite leer. Para vuelos, seleccione asientos sobre las alas del avión donde el movimiento es menor. En autobuses y trenes, prefiera asientos orientados hacia adelante y cerca de las ventanas.
En cruceros y ferries, elija camarotes en cubiertas medias y centrales para minimizar el balanceo. Para viajes largos, considere combinar tratamientos:
En niños, adapte siempre la dosis según peso y edad, preferiendo formulaciones pediátricas cuando estén disponibles.