Los analgésicos son medicamentos diseñados específicamente para aliviar o eliminar el dolor sin causar pérdida de conciencia. Su mecanismo de acción se basa en la interrupción de las señales dolorosas que viajan desde el lugar afectado hasta el cerebro, bloqueando los receptores del dolor o reduciendo la inflamación que lo causa.
Es fundamental distinguir entre dolor agudo y crónico para elegir el tratamiento adecuado. El dolor agudo aparece súbitamente como respuesta a una lesión específica y suele ser temporal, mientras que el dolor crónico persiste durante más de tres meses y puede requerir un enfoque terapéutico diferente.
En el sistema nervioso, los analgésicos actúan de diversas maneras: algunos bloquean la producción de prostaglandinas (sustancias que causan inflamación y dolor), otros interfieren con la transmisión de señales nerviosas, y algunos modifican la percepción del dolor en el cerebro. Esta variedad de mecanismos permite adaptar el tratamiento a cada tipo de dolor específico.
El uso responsable y bajo supervisión médica es crucial para evitar efectos secundarios, dependencia o interacciones medicamentosas peligrosas, especialmente cuando se combinan con otros tratamientos.
Constituyen la primera línea de tratamiento para el dolor leve a moderado y están ampliamente disponibles sin receta médica en farmacias españolas:
Requieren prescripción médica y se reservan para dolores moderados a severos. El tramadol y la codeína son los más comúnmente prescritos en España, ofreciendo mayor potencia analgésica pero con riesgo de dependencia.
Los geles y cremas antiinflamatorias proporcionan alivio localizado sin efectos sistémicos significativos. Son especialmente útiles para dolores musculares, articulares y contusiones, aplicándose directamente sobre la zona afectada para obtener un alivio rápido y targeted.
El paracetamol es uno de los analgésicos más utilizados en España para el tratamiento del dolor leve a moderado y la fiebre. La dosis recomendada para adultos es de 500-1000 mg cada 6-8 horas, sin superar los 4 gramos diarios. Es importante respetar los intervalos entre tomas y no exceder la dosis máxima diaria para evitar daño hepático. Este medicamento es especialmente adecuado para personas con problemas gástricos, ya que no irrita el estómago.
El ibuprofeno destaca por sus propiedades antiinflamatorias y analgésicas, siendo ideal para dolores acompañados de inflamación como contusiones, esguinces o dolor menstrual. La dosis habitual oscila entre 400-600 mg cada 6-8 horas. Se recomienda tomarlo con alimentos para reducir la irritación gástrica y consultar con el farmacéutico si se padecen problemas cardiovasculares o digestivos.
La aspirina es eficaz para dolores de cabeza y musculares, pero está contraindicada en menores de 16 años y personas con úlceras. El naproxeno ofrece una acción prolongada de hasta 12 horas, siendo útil para dolores crónicos, aunque puede causar molestias gastrointestinales.
El tramadol es un analgésico opioide indicado para el tratamiento del dolor moderado a severo que no responde a analgésicos convencionales. Su prescripción requiere evaluación médica especializada debido a su potencial de dependencia y efectos secundarios como náuseas, mareos y estreñimiento. La dosificación debe ser estrictamente supervisada por un profesional sanitario.
La codeína se combina frecuentemente con paracetamol para potenciar el efecto analgésico en dolores moderados. El metamizol (Nolotil) es ampliamente utilizado en España para dolores intensos y fiebre alta, especialmente en el ámbito hospitalario, aunque requiere monitorización debido al riesgo de agranulocitosis.
Los analgésicos con receta requieren supervisión profesional debido a sus potentes efectos y posibles interacciones medicamentosas. La automedicación con opioides puede provocar dependencia física, tolerancia y efectos adversos graves. Es fundamental seguir las indicaciones médicas respecto a dosis, duración del tratamiento y precauciones específicas para cada paciente.
Los analgésicos son especialmente efectivos para tratar cefaleas tensionales y migrañas leves a moderadas. El paracetamol y el ibuprofeno constituyen las opciones de primera línea, mientras que para migrañas más intensas pueden requerirse formulaciones específicas que combinen diferentes principios activos.
Para dolores musculares, contracturas y molestias articulares, los antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) como el ibuprofeno o el diclofenaco ofrecen un alivio efectivo al reducir tanto el dolor como la inflamación asociada. Son ideales para dolores derivados del ejercicio, posturas inadecuadas o procesos artríticos leves.
La dismenorrea puede tratarse eficazmente con ibuprofeno o naproxeno, que además de aliviar el dolor, reducen la inflamación uterina. El tratamiento debe iniciarse preferiblemente antes de que el dolor se intensifique para obtener mejores resultados.
Tras intervenciones quirúrgicas menores o procedimientos dentales, la combinación de paracetamol con AINEs proporciona un control analgésico óptimo. Para dolor dental agudo, el ibuprofeno es particularmente efectivo debido a su acción antiinflamatoria.
El paracetamol es el antipirético de elección para reducir la fiebre, especialmente en niños y personas con sensibilidad gástrica. Los AINEs también son efectivos para el malestar general asociado a procesos gripales o infecciosos.
Los AINEs pueden causar molestias gastrointestinales, desde dispepsia hasta úlceras en tratamientos prolongados. El paracetamol, aunque mejor tolerado, puede provocar hepatotoxicidad en dosis elevadas. Los opiáceos pueden generar somnolencia, estreñimiento y dependencia.
Durante el embarazo, el paracetamol es la opción más segura, evitando AINEs en el tercer trimestre. En lactancia, consultar siempre con el profesional sanitario. En niños, respetar las dosis según peso y edad, y en adultos mayores, reducir dosis debido a mayor sensibilidad.
Consulte inmediatamente si presenta dolor abdominal intenso, sangrado digestivo, erupciones cutáneas, dificultad respiratoria o si el dolor persiste más de tres días sin mejora. Un uso responsable garantiza la eficacia y seguridad del tratamiento.